Acné vulgar: actualización clínica.
El acné vulgar es una afección inflamatoria crónica con una importante carga psicosocial. Un tratamiento precoz y eficaz reduce el riesgo de cicatrices permanentes y repercusiones en la salud mental.
Se recomienda la terapia tópica combinada como tratamiento inicial y de mantenimiento para la mayoría de los pacientes (por ejemplo, peróxido de benzoilo y un retinoide tópico). Los antibióticos tópicos no deben usarse a largo plazo ni como monoterapia debido al riesgo de resistencia a los antibióticos.
El tratamiento ha dejado de lado los ciclos prolongados de antibióticos orales. Si se utilizan antibióticos orales, deben ser de duración limitada (generalmente no más de 3 meses) y combinarse con una terapia tópica no antibiótica.
La isotretinoína oral es la opción más eficaz para el acné severo, con cicatrices o resistente al tratamiento. Las actualizaciones de seguridad recientes hacen hincapié en la evaluación inicial y continua de la salud mental, el asesoramiento sobre posibles efectos adversos sexuales y la prevención estricta del embarazo.
La combinación de anticonceptivos orales y espironolactona son opciones sistémicas eficaces para mujeres con acné persistente que pueden reducir la dependencia de tratamientos antibióticos repetidos o prolongados.
Las terapias basadas en la luz y las terapias físicas (por ejemplo, la extracción de comedones) pueden ser complementos útiles, idealmente a los que se accede a través de dermatólogos.
La educación del paciente y el asesoramiento de apoyo pueden ayudar a abordar los mitos comunes sobre el acné
Accedé al artículo completo: Iyengar L, Welsh B. Acne vulgaris: a clinical update. Aust Prescr 2026;49:138-44. 10.18773/austprescr.2026.029