Artritis reumatoide en adultos. Revisión.
Importancia: La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que causa inflamación y destrucción del cartílago y el hueso adyacente, y puede provocar una discapacidad irreversible. La artritis reumatoide afecta al 0,53 % de los adultos en todo el mundo y al 0,74 % de los adultos en Estados Unidos.
Observaciones: La artritis reumatoide es más común en mujeres que en hombres (2:1) y tiene una incidencia máxima entre los 55 y los 75 años. La artritis reumatoide puede afectar a todas las articulaciones sinoviales, y la afectación extraarticular puede incluir nódulos reumatoides, vasculitis y enfermedad pulmonar reumatoide. Al momento del diagnóstico, aproximadamente entre el 40 % y el 60 % de los pacientes tienen autoanticuerpos (p. ej., factor reumatoide y/o anticuerpos antipéptido citrulinado). No existen criterios diagnósticos formales para la AR, por lo que el diagnóstico se basa en la historia clínica, la inflamación articular característica en las articulaciones interfalángicas proximales, metacarpofalángicas y/o de la muñeca, y a menudo la presencia de autoanticuerpos y niveles elevados de proteína C reactiva. El diagnóstico precoz, idealmente dentro de las 6 semanas posteriores al inicio de los síntomas, permite iniciar rápidamente el tratamiento con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME), que inhiben la inflamación y disminuyen el riesgo de destrucción articular. El objetivo del tratamiento es lograr al menos un 50% de mejoría en la actividad de la enfermedad a los 3 meses y remisión o baja actividad de la enfermedad a los 6 meses, medida por índices validados como el Índice de Actividad Clínica de la Enfermedad (IACE). La Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología recomienda iniciar el tratamiento con metotrexato, 7,5 mg a 10 mg por vía oral semanalmente, aumentando a 20 mg a 25 mg semanalmente en 4 a 8 semanas, y considerar la adición de glucocorticoides a corto plazo (p. ej., prednisona, 5-7,5 mg/día), reduciendo gradualmente y suspendiendo en 3 meses, o 1 inyección intramuscular de 80 mg a 160 mg de metilprednisolona de depósito. Para pacientes con contraindicaciones para el metotrexato, se recomienda sulfasalazina (2-4 g/día) o leflunomida (20 mg/día). Con el tratamiento, alrededor del 40% de los pacientes con AR de diagnóstico reciente logran la remisión del IACE en 6 meses. A los pacientes que no alcanzan la remisión con los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) de primera línea se les deben prescribir FARME biológicos (p. ej., inhibidores del factor de necrosis tumoral α, inhibidores de la coestimulación, inhibidores del receptor de interleucina 6, células B dirigidas contra CD20) o inhibidores de la Janus quinasa (JAK) (en pacientes sin alto riesgo de tromboembolismo, enfermedad cardiovascular o cáncer). Con la adición de FARME biológicos o inhibidores de JAK a los FARME de primera línea, las tasas de remisión global o de baja actividad de la enfermedad aumentan hasta aproximadamente el 80 %.
Conclusiones y relevancia: La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que causa destrucción articular. El tratamiento inicial de primera línea consiste en metotrexato, considerándose la posibilidad de añadir glucocorticoides. En pacientes que no alcanzan la remisión con este tratamiento inicial, la adición de fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad biológicos (FARME biológicos) o inhibidores de JAK aumenta las tasas de remisión general o de baja actividad de la enfermedad hasta un 80 %.
Accedé al artículo original: Smolen JS, Kerschbaumer A, Aletaha D, Robinson WH. Rheumatoid Arthritis in Adults: A Review. JAMA. 2026;336(14):1257–1271. doi:10.1001/jama.2026.15455