Farmacoterapéutica: desetiquetado de alergia a la penicilina.
La penicilina y otros betalactámicos son antibióticos de prescripción muy frecuente, por ser el tratamiento de elección en la mayoría de las infecciones que se tratan en Atención Primaria. Por otro lado, los antibióticos son una de las principales causas de reacciones de alergia e hipersensibilidad a fármacos, y dentro de ellos, las penicilinas ocupan el primer lugar (1,2). La alergia a la penicilina autoinformada por los pacientes es muy prevalente. Aunque hay diferencias entre los estudios y países, se estima que aproximadamente un 10-12% de la población está etiquetada como “alérgica a la penicilina”; sin embargo, muchos estudios señalan que, si se realizan pruebas diagnósticas, menos del 5-10% de los pacientes etiquetados son realmente alérgicos, ya sea porque la etiqueta se ha puesto erróneamente o porque la sensibilidad ha ido desapareciendo con el tiempo (1-5). El etiquetado incorrecto conlleva el uso de otros antibióticos menos eficaces y de más amplio espectro, con lo se obtienen peores resultados en salud aumentando el riesgo de resistencias antimicrobianas (1,3,4). La identificación de los pacientes con verdadera alergia a penicilina y el desetiquetado de las falsas alergias es una estrategia recomendada en los programas de optimización de uso de antibióticos (PROA) (5) y en la Guía del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), ya que contribuye a disminuir el uso de antibióticos de amplio espectro y la diseminación de bacterias multirresistentes (6).
El objetivo de este boletín es concienciar a los profesionales sobre la importancia del etiquetado correcto de la alergia a penicilina, revisar las recomendaciones sobre el manejo de pacientes que refieren tener alergia a penicilina y proponer estrategias útiles que se puedan aplicar por los profesionales de los distintos ámbitos para proceder al desetiquetado seguro de las falsas alergias a penicilina.
Accedé al artículo completo: El boletín INFAC volumen 34, nº 5 - 2026