Intervenciones no antibióticas para prevenir infecciones recurrentes del tracto urinario en mujeres.
Antecedentes: Las infecciones recurrentes del tracto urinario (ITUr), es decir, ≥2 infecciones del tracto urinario (ITU) en los últimos 6 meses o ≥3 en los últimos 12 meses, son comunes, tienen un impacto sustancial en la calidad de vida y provocan un uso importante de antibióticos.
Objetivo: Identificar intervenciones no antibióticas para la prevención de infecciones urinarias recurrentes que hayan sido evaluadas en revisiones sistemáticas, explorando su eficacia, aceptabilidad y adherencia.
Diseño y contexto: Una visión general de las revisiones sistemáticas de ensayos controlados aleatorios (ECA) sobre intervenciones no farmacéuticas y farmacéuticas (no antibióticas) para la prevención de infecciones urinarias recurrentes en mujeres.
Método: Se realizaron búsquedas en Medline, Embase, CINAHL, Google Scholar y Cochrane desde enero de 2014 hasta mayo de 2025 para identificar revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados que evaluaran la efectividad de intervenciones comunitarias no antibióticas para la prevención de infecciones del tracto urinario (ITU) en mujeres mayores de 16 años con ITU recurrentes. Se excluyeron los estudios realizados en unidades de cuidados intensivos, los relacionados con personas con catéteres permanentes o los que comparaban diferentes regímenes de antibióticos orales. No se aplicaron limitaciones en cuanto a las medidas de resultado ni al idioma.
Resultados: En total, 27 revisiones sistemáticas cumplieron los criterios de inclusión evaluando probióticos ( n = 9), D-manosa ( n = 7), estrógeno vaginal ( n = 7), arándano rojo ( n = 6), hipurato de metenamina ( n = 3), medicina herbal ( n = 3), aumento de la ingesta de líquidos ( n = 2), estrógeno sistémico ( n = 4), acupuntura ( n = 2) y vacunas ( n = 2). Ocho examinaron estrategias combinadas. El uso de arándano rojo e hipurato de metenamina está respaldado por revisiones sistemáticas, al igual que el estrógeno vaginal entre mujeres posmenopáusicas, aunque persisten dudas sobre la dosis, la duración y la adherencia al tratamiento. Las revisiones de probióticos, D-manosa, medicina herbal, acupuntura y vacunas concluyeron que se necesita evidencia más sólida. El aumento de la ingesta de líquidos beneficia a las mujeres con baja ingesta, pero se necesita más investigación sobre la ingesta óptima. Hubo poca información sobre la adherencia al tratamiento o la aceptabilidad para muchas intervenciones.
Conclusión: Para intervenciones eficaces, persisten dudas sobre cómo fomentar la adherencia (estrógeno vaginal), la preparación óptima (arándano) o la duración (metenamina). Para otras intervenciones, se necesita una base de evidencia más sólida.
Resumen: Las infecciones recurrentes del tracto urinario son muy comunes y la profilaxis antibiótica a largo plazo se utiliza ampliamente, aunque se han sugerido otras estrategias preventivas. Esta revisión sistemática halló evidencia sólida para algunos tratamientos, pero identificó interrogantes sin resolver, como la adherencia al tratamiento con estrógenos vaginales, dudas sobre el uso a largo plazo del hipurato de metenamina y la dosis óptima de arándano. Se ha demostrado que el aumento de la ingesta de líquidos es beneficioso para las mujeres que beben menos de 1,5 L al inicio del tratamiento, pero no existe evidencia sólida en otros grupos. La base de evidencia aún está en desarrollo para otros tratamientos, como las vacunas.