Medicamentos psicotrópicos en los trastornos del estado de ánimo: ¿suspenderlos o no?
En los últimos años, la reducción de la medicación para los trastornos del estado de ánimo ha suscitado un interés creciente, y las guías clínicas ofrecen sugerencias para la implementación clínica de estrategias de reducción, fruto del consenso de expertos. Resumiendo, y destacando las recomendaciones clave, se analiza su aplicación en diversos contextos clínicos y su integración en la práctica clínica.
El artículo aborda la complejidad clínica y ética de la deprescripción de psicofármacos en los trastornos del estado de ánimo (depresión mayor y trastorno bipolar). La deprescripción —el proceso supervisado de dosis decrecientes o interrupción de medicamentos— ha ganado relevancia debido a los efectos adversos a largo plazo, la polifarmacia y el deseo de muchos pacientes de reducir su carga farmacológica.
La decisión de descontinuar o continuar el tratamiento debe sopesar minuciosamente dos riesgos contrapuestos, los efectos secundarios a largo plazo como síndrome metabólico, deterioro cognitivo, sedación, disfunción sexual o daño orgánico (como los efectos renales por litio o el aumento de peso por antipsicóticos), con el riesgo de recaída o recurrencia, dado que la interrupción abrupta o prematura de antidepresivos o estabilizadores del ánimo incrementa drásticamente la probabilidad de episodios afectivos graves, hospitalizaciones e incluso conducta suicida.
Se subraya que la deprescripción no debe interpretarse como un rechazo a la farmacoterapia, sino como un acto médico reflexivo y personalizado. Para llevarla a cabo de forma segura, se proponen pautas clave. En primer término, la evaluación individualizada, donde es clave analizar la estabilidad del paciente, la gravedad de episodios previos y las comorbilidades. En segundo lugar, la reducción gradual (tapering) donde se deben implementar disminuciones muy lentas de la dosis para prevenir el síndrome de abstinencia y minimizar los síntomas de rebote. Tercero, la decisión compartida, esto implica involucrar activamente al paciente y a su red de apoyo, alineando el plan con sus metas de salud y calidad de vida. Por último, el seguimiento estrecho y continuo para detectar signos tempranos de recaída afectiva.
Accedé al artículo completo: Looi JCL, Bell E, Kisely S, et al. Psychotropic medications in mood disorders: to deprescribe or not? The British Journal of Psychiatry. Published online 2026:1-5. doi:10.1192/bjp.2026.10779